martes 19 de enero de 2010

Carta a mi amigo argentino

Bueno, no pensé que te escribiría tan pronto, pero sólo el Creador sabe las ganas que tengo de ir a tu tierra y contarte los últimos sucesos que he vivido en la mía.

Siempre desde Chile te mando besos, abrazos y tantas palabras que hemos compartido, pero hoy la realidad de este país del que te escribo comenzará a variar, a desvariar y a vomitar estragos que muchos tememos con la rabia entre los dientes.



¿Sabes, Nico? Nunca hablé de política con vos porque nuestro mundo es el arte con sus letras, su música...en fin. Pero hace años que mi país fue envuelto por una dictadura descomunal y se cometieron crímenes horribles, donde a grandes rasgos, se asesinó a mucha gente inocente (muchos de ellos aún no aparecen), se exilió a muchas personas, el apagón cultural fue enorme y así podría continuar un relato inusual en comparación con lo que suelo escribir.



Sin embargo, luego de veinte años después de vivido aquello, hoy los partidarios de ese tipo de gobierno son quienes el mismo pueblo ha elegido para que nos gobiernen los próximos cuatro años. ¿Me entendés, Nico? Me avergüenza mi nacionalidad, me duele la ignorancia del pueblo y saber que éste ya ni tiene memoria. Así es...

Y como te prometí hace unos días, espero enviarte mi novela una vez que se publique, pero lamento contarte que eso tal vez no será hasta el 2015, cuando seguramente el trabajo del artista vuelva a valorarse como había sido hasta ahora.

¿Te cuento, Nico? El gobernante de mi país es un ladrón...pero un ladrón muy elegante, te diré. Sí, un ladrón en el que todo ve un precio y que, además, ha llegado a desempeñar un rol muy interesante como actor...porque mi pueblo es ignorante y le creyó en su mayoría, porque mi Chile asegura que las cosas cambiarán y que el "señor Sebastián" es un hombre muy bueno y que compartirá su sórdida fortuna con la gente de menores recursos.
Con esa sonrisa tan aparente y esa insistencia "en busca de un futuro", logró embaucar a mi gente, a mi triste gente, a mi tarada gente. Porque cuando él habla de un futuro, significa que teme al pasado y se le nota en demasía...porque quiere borrar su pasado y no puede, porque quiere borrar el pasado de dictadura que vivió Chile y tampoco lo consigue y aún así, estamos los que creemos en la historia y no nos vendimos ante sus propuestas.

¿Cómo creer en alguien que respaldó un gobierno de tanto terror?, ¿Cómo creer en un personaje que ha llegado tan lejos a través de la traición y una serie de trucos mal logrados?...al final todo se sabe , pero mi pueblito sordo pareciera no entender. Desde el 11 de marzo de este año, ya no viviré en un país, ya no seremos un país hermano porque seremos una empresa más de este hombre que es tan buen estratega como un camaléon.

¿Qué me decís, querido? La esperanza que me queda es pensar que somos muchos los que estamos dispuestos a luchar para no repetir la historia que alguna vez se vivió, pero me duele pensar en aquella gente pobre (en recursos y educación) que le creyó a este tipo y que tiene puesta en él una esperanza. Esa gente que el día de mañana tendrá que pagar su error...no quiero imaginar cómo.
Espero que este ladrón no se involucre con tu país, amigo mío... porque al menos, algo te he contado ya.
Y me duele despedirme recordándote que tendrás que esperar mi novela...¿Me esperas?

Te quiero, querido Nico y ojalá esto te haya servido para conocer algo más de este Chile tan azaroso y colmado de historias...historias que quieren ocultarse, pero que permanecen latentes en los que sentimos y tenemos memoria y consciencia colectiva.

Besos desde esta empresa , perdón! desde este país!

Romi